CULTURA GENERAL

ALEMANIA ¿RUMBO A LA RECESIÓN?

ALEMANIA ¿ RUMBO A LA RECESIÒN ?

Alemania creció enormemente a partir de la posguerra (durante décadas),

y continuará siendo una de las principales economías del mundo, sin embargo, probablemente ya alcanzó su máximo potencial.

Recapitulemos.

Alemania tiene un Producto Interno Bruto (PIB), en términos nominales, según cifras del año 2017, de aproximadamente USD $3.7 trillones de dólares (cuarto en el mundo), versus los USD $20 trillones alcanzados por Estados Unidos en el segundo trimestre del 2018 (primero).

Su superávit comercial con los EE. UU. fue de alrededor de USD $64 billones de dólares, y con China fue de aproximadamente USD $22 billones de dólares.

De acuerdo con el grupo bancario español, Santander, Alemania es el país con el superávit comercial más elevado del mundo, por sobre China, equivalente a alrededor de USD $267 billones de dólares en el año 2017, a su vez, es el exportador más importante de vehículos del mundo (USD $158 billones aproximadamente), más allá del 12% de dichas exportaciones.

Los repuestos de vehículos, su segundo rubro en importancia representa aproximadamente el 4% de sus exportaciones (USD $ 58.1 billones).

El destino principal de sus exportaciones es Estados Unidos.

Según el periódico de economía y negocios estadounidense, The Wall Street Journal, en comparación con China, son las industrias alemanas las que compiten más directamente con las estadounidenses.

El superávit en cuenta de Alemania versus Estados Unidos, respecto a su PIB fue del 8,4% a finales del 2015, frente al 3% de China.

Estados Unidos (y sobre todo Trump), ve a Alemania como un obstáculo para el desarrollo de su propia economía.

Por otro lado, dicha economía, eminentemente manufacturera y orientada a la exportación, y su superávit comercial resultante es constantemente el objeto de críticas, habiendo sido presionada para alentar un mayor gasto interno y aumentar sus importaciones.

Los superávits comerciales muy altos fomentan el proteccionismo comercial, a la vez que empeoran los problemas económicos de otros países.

Alejan la inversión.

Además, no les es fácil desarrollar más su mercado interno, ya que entre los años 2009 y 2017, su número de habitantes apenas creció de 82.2 a 82.8 millones, principalmente por el aumento en la esperanza de vida y la disminución de la mortalidad, y casi nada por un incremento en la tasa de natalidad (muy grave).

Su tasa de crecimiento poblacional, es decir, el cambio porcentual anual promedio en su población, como resultado de un superávit (o déficit) de nacimientos sobre muertes y el saldo de migrantes que ingresan y salen de un país, al año 2016 fue negativa (-0,16%).

Lo que es aún peor, está disminuyendo la tasa de nacimiento de oriundos (mayormente educados y productivos), e incrementándose la de desplazados sirios, africanos, etc., cuya curva de asimilación cultural, educación y productividad no será rápida.

Asimismo, Alemania es el mayor comprador de gas natural ruso, habiendo representado en el año 2017, nada menos que el 27,5% de las exportaciones totales de la estatal petrolera rusa, Gazprom.

Este tema es muy incómodo para Angela Merkel (a quien Trump detesta, y viceversa), al intentar defenderse de la acusación del presidente estadounidense de que Alemania está siendo "controlada" por Rusia debido a su dependencia del gas ruso.

Está claro que mirar únicamente el gas da una impresión distorsionada de la combinación energética de Alemania, ya que el gas representa tan sólo alrededor del 23% de su uso de energía primaria.

Alemania también obtiene su energía de la energía nuclear, las energías renovables, el carbón y el petróleo, poco de lo que proviene de Rusia, y estas las obtiene mayormente a nivel nacional.

Merkel ha prometido eliminar varias de dichas fuentes de energía (nuclear y carbón), en la próxima década.

Es conocido que el país tiene un ambicioso programa de expansión de energía renovable llamado “Energiewende”, diseñado para reemplazar esas fuentes de energía con energía solar y eólica.

No obstante, los escépticos expresan que es más probable que sean reemplazadas por el gas ruso, de ahí el imperativo económico del nuevo ducto “Nord Stream II” (también conocido como el gasoducto ruso-alemán), que Trump criticó duramente en la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Puede que Alemania no está por ahora "controlada" por una dependencia del gas ruso, pero si la desaparición del carbón y la energía nuclear es reemplazada por el gas ruso, rápidamente lo estará (y someterse a Putin no es agradable).

El Occidente se encuentra muy intranquilo.

En mayo del presente, Trump envió un mensaje muy fuerte a Alemania a través de su cuenta de Twitter:

“We have a MASSIVE trade deficit with Germany, plus they pay FAR LESS than they should on NATO & military. Very bad for U.S. This will change”.

“Tenemos un déficit comercial MASIVO con Alemania, además de que pagan mucho menos de lo que deberían en la OTAN y el ejército. Muy malo para EE. UU. Esto cambiará”.

Hipótesis.

A futuro se vislumbra un panorama de problemas importantes para Alemania.

Su excesivo superávit comercial con Estados Unidos no puede continuar por mucho tiempo más (tampoco con China y el resto del mundo).

Se verá afectada en las negociaciones comerciales venideras, por ejemplo, en su principal producto de exportación (los vehículos), no sacará una buena “tajada”.

Su enorme superávit (más del 47%), de exportaciones de bienes y servicios como % del PIB sufrirá una disminución considerable.

El dólar se va a devaluar eventualmente, como consecuencia del doble déficit estadounidense (comercial y fiscal), resultando en un Euro más fuerte, lo cual también afectará su modelo exportador.

Respecto de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), se supone que cada país miembro está obligado a destinar el 2% de su Producto Interno Bruto (PIB) al gasto en defensa.

Tan sólo cinco países, incluyendo los EE. UU., han alcanzado la meta hasta el momento.

Alemania está destinando aproximadamente el 1,1 por ciento, mientras que Estados Unidos está asignando aproximadamente el 4,2 por ciento, en cifras reales, de un PIB inclusive mucho más grande que el alemán.

Trump los va a presionar para que alcancen ese 2%, es decir, duplicar su contribución, lo que representará incurrir en un gasto muy alto para su economía.

También la muy peligrosa dependencia de la energía (gas natural), proveniente de Rusia, la podría esclavizar.

Todos estos factores, irrefutables, estarían enrumbando a Alemania hacia una recesión.

Como siempre, quedo atento a sus comentarios

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