ADULTOS MAYORES

CUANDO LOS PADRES NOS QUEDAMOS HUERFANOS

El doctor  Manuel Posso  Zumárraga  dentro de su  obsesión frustrada de ser  escritor,   hace un ensayo  sobre su  propio estudio de caso  familiar , al haber perdido a sus padres y  al seguir

esperando  la  llegada de algún nieto   que complete  su ciclo de vida ,afirmando lo siguiente:

Hay un período cuando los padres quedamos huérfanos de nuestros hijos. Es que los niños crecen independientemente de nosotros, como árboles murmurantes y pájaros imprudentes.

Crecen sin pedir permiso a la vida. Crecen con una estridencia alegre y, a veces, con alardeada arrogancia.

*Pero no crecen todos los días, crecen de repente y a  toda prisa  y cuando queremos pasar más  tiempo  con ellos se van a  experimentar  su propia vida.*

Un día se sientan cerca de ti y con una naturalidad increíble te dicen cualquier cosa que te indica que esa criatura de pañales, ¡ya creció! ¿Cuándo creció que no lo percibiste? ¿dónde quedaron las fiestas infantiles, el juego en la arena, los cumpleaños con payasos, la pelota  , el columpio, el paseo en el parque , el viaje  Atuntaqui, las  muñecas, y más ahora con los juegos del internet?

El niño del siglo XXI, de cualquier estatus crece en un ritual de obediencia orgánica y desobediencia civil.

Ahora como padre o abuelo estas allí, en la puerta de la discoteca esperando no sólo que no crezca, sino que aparezca. Allí están muchos padres al volante esperando que salgan. Y allí están nuestros hijos, entre hamburguesas y gaseosas o cervecitas. Con el uniforme de su generación y sus incómodas y pesadas mochilas en los hombros.

En veces allí estamos nosotros, con los cabellos canos y ansiosos en que aparezcan sanos y salvos, nos desvelamos  llamamos  a sus  celulares una  y mil veces     y ellos ni se dan por entendidos. Y esos son nuestros hijos, los que amamos a pesar de los golpes de los vientos, de las escasas cosechas de paz, de las malas noticias y la dictadura de las horas.

Ellos crecieron amaestrados, observando y aprendiendo con nuestros errores y nuestros aciertos. Principalmente con los errores que esperamos no se repitan.

Hay un periodo en que los padres vamos quedando huérfanos de los hijos. Ya no los buscaremos más en las puertas de las discotecas y del cine. Pasó el tiempo de la novela  vista en familia, del fútbol, el ballet, la natación, salieron del asiento de atrás y pasaron al volante de sus propias vidas.

Deberíamos haber ido más junto a su cama, al anochecer, para oír su alma respirando conversaciones y confidencias entre las sábanas de la infancia, y a los adolescentes, cubrecamas de aquellas piezas con calcomanías, afiches, agendas coloridas y discos ensordecedores.

Pero crecieron sin que agotáramos con ellos todo nuestro afecto. Al principio fueron al campo, a la playa, navidades, pascuas, piscinas y amigos.

Sí, había peleas en el auto por la ventana, los pedidos de la música de moda. Después llegó el tiempo en que viajar con los padres comenzó a ser un esfuerzo, un sufrimiento, no podían dejar a sus amigos y primeros enamorados  y  los padres quedamos  a un segundo plano, nos llaman solo cuando se meten en algún lio  o necesitan dinero

Y entonces en pleno siglo XXI de la revolución ciudadana, no mentira,  esa revolución  ya es historia,   ya no quieren salir con nosotros los viejos, quedamos los padres exiliados de los hijos. Teníamos la soledad que siempre deseamos, y nos llegó el momento en que sólo miramos de lejos, escudado en mi caso entre los libros, videos y  proyectos inconclusos .oramos mucho  para que escojan bien su pareja en la búsqueda de la ansiada felicidad y conquisten el mundo del modo menos complejo posible.

Dicen que el secreto es esperar. Y   yo, por ese orden de la vida soy huérfano de padre y madre  y todavía, no tengo nietos y sigo esperando *

En cualquier momento nos darán nietos. Dicen  que  el nieto es la hora del cariño ocioso y la picardía no ejercida en los propios hijos. Por eso, yo observo que los abuelos de mis panas son tan desmesurados y distribuyen con tan incontrolable cariño que da  sana  envidia o en algunas ocasiones les tildamos de mandarinas porque ya no aparecen ni el club de amigos, o solo los vemos  en un entierro o el fin de  año

Dicen que los nietos son la última oportunidad de reeditar nuestro afecto. Así dicen que es, algún día lo comprobaré. * Y la gran moraleja es que los seres humanos sólo aprendemos a ser hijos después de ser padres; y dicen que sólo aprendemos a ser padres después de ser abuelos.*

¡En fin, pareciera que sólo aprendemos a vivir después de que la vida se nos va pasando a cien por hora! pero la verdad es que una vez que seamos o son abuelos siempre amaremos profundamente a nuestros hijos y nietos!

y   termina  el desvarió  del   doctor Manuel poso  Zumárraga, que de paso es mi padre , invocando  a  dios para  que  bendiga por siempre a los hijos, nietos padres y abuelos y en algunas veces a los bisabuelos  y también  y porque no   a los viejos verdes

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